Pequeños viajeros bajo un cielo cambiante
Todos los años, millones de aves recorren grandes distancias en busca de mejores condiciones para alimentarse y reproducirse. Ahora que nos acercamos a la primavera, muchas de ellas ya están en camino hacia nuevos lugares donde pasarán los próximos meses. Pero ¿qué tiene que ver la meteorología con estos increíbles viajes? Mucho más de lo que podríamos imaginar. El viento, la temperatura, la precipitación e incluso los cambios en la presión atmosférica pueden influir en la ruta de estos pequeños viajeros y en este artículo te lo contaremos.
Un viaje de miles de kilómetros

Las aves son sensibles a los cambios de su entorno y muchas especies pueden responder rápidamente a modificaciones en las condiciones ambientales. Por esta razón, son consideradas importantes bioindicadores ambientales, ya que cambios en sus poblaciones, distribución o comportamiento pueden entregar información sobre procesos como la contaminación, el cambio climático o la ocurrencia de eventos extremos.
Uno de los comportamientos que mejor evidencia estos cambios es la migración. Muchas especies realizan desplazamientos estacionales entre sus áreas de reproducción y aquellas donde pasan el resto del año, buscando condiciones favorables de temperatura, alimento y refugio. Sin embargo, el cambio climático está alterando estas travesías: cada vez existe más evidencia de aves que adelantan o retrasan sus migraciones, e incluso modifican sus áreas de distribución habituales. Para orientarse durante sus impresionantes recorridos, las aves pueden utilizar distintas señales, como el campo magnético terrestre, la posición del Sol y las estrellas y el reconocimiento del paisaje. Pero hay otro elemento fundamental: la meteorología. La temperatura, la precipitación y, especialmente, el viento influyen en cuándo partir, qué ruta seguir y dónde hacer una pausa. En otras palabras, para un ave migratoria, conocer las condiciones atmosféricas puede resultar tan importante como elegir correctamente el camino.
¿Cómo influye la meteorología en las aves?
La temperatura es una de las variables que señalan el inicio de las migraciones. Cuando el frío comienza a instalarse en el hemisferio sur cercano al mes de abril, las horas de luz disminuyen, las noches son extensas y las aves toman estas primeras señales ambientales para movilizarse. Sin embargo, el aumento de las temperaturas asociado al cambio climático está modificando los patrones migratorios de distintas especies. En algunas regiones, condiciones más cálidas pueden prolongar la disponibilidad de alimento o adelantar la primavera, favoreciendo cambios en las fechas de llegada o partida. Estos cambios pueden parecer pequeños, pero tienen importantes consecuencias, ya que muchas aves cumplen funciones clave como depredadores, presas o dispersoras de semillas, por lo que alterar el momento de sus migraciones puede afectar el ecosistema.
La precipitación también juega un papel fundamental en la vida de las aves, influyendo en la disponibilidad de alimento, modificando la presencia de insectos, semillas y humedales donde muchas especies descansan. Además, condiciones como la lluvia intensa, la nubosidad o la niebla pueden reducir la visibilidad y retrasar temporalmente los desplazamientos migratorios.
Los humedales no son solo pantanos como pensaba bodoque de 31 minutos , sino que son esenciales para las aves migratorias, siendo un lugar de descanso en estas largas rutas, -algo así como una estación de servicio en su viaje-, además de su función en regular inundaciones, depuran las aguas y transportan nutrientes. Cuando estos ambientes pierden su agua debido a sequías prolongadas o también por actividades humanas, las aves se ven obligadas a emprender largos viajes en busca de nuevos lugares donde alimentarse y reproducirse, aumentando el desgaste físico. En otras palabras, la pérdida de un humedal puede reducir las posibilidades de sobrevivir de las aves migratorias.
Por último, de todos los factores que componen el clima, el viento es una variable particularmente importante para predecir las decisiones de despegue, ya que algunas aves llegan a volar más de 10.000 km. Por lo tanto, sincronizar la migración con vientos favorables puede significar un importante ahorro de energía.

Existen aves con vuelo batiente y aves planeadoras. En el caso de las aves de vuelo batiente (mueven sus alas de forma activa y constante), característico de aves pequeñas, medianas o de despegue rápido como colibríes o gorriones, van ajustando su vuelo según el tipo de viento. Por ejemplo, algunas aves vuelan a mayor altitud con vientos favorables (en el mismo sentido del vuelo) y a menor altitud con vientos contrarios. Por otro lado, están las aves planeadoras que aprovechan las térmicas producidas por la convección. En palabras sencillas, las térmicas son columnas ascendentes de aire cálido que se crean cuando el sol calienta el suelo. Este tipo de vuelo lo utilizan en general grandes aves carroñeras como el cóndor dotadas de largas y anchas alas, pero con una musculatura menos desarrollada que las aves en que predomina el vuelo por aleteo. Su forma de volar tiene mucho en común con la de un avión planeador: ninguno necesita mantener un motor funcionando para permanecer en el aire, sino que ambos aprovechan las corrientes ascendentes para ganar altitud. De esta manera, el aire que asciende se convierte en una especie de “ascensor” que les permite recorrer grandes distancias con un gasto energético mucho menor.
Alguna vez te has preguntado ¿Por qué algunas aves vuelan en forma de V? Es porque ellas son muy inteligentes y en sus largas migraciones esta configuración permite aprovechar el aire que sube generado del aleteo del ave que está más adelante, reduciendo el esfuerzo de los demás miembros de la bandada. Eso sí: no todas las aves migratorias utilizan esta estrategia.

Aunque solemos pensar que las aves migran guiándose únicamente por su instinto, sus viajes también están influenciados por patrones atmosféricos que ocurren a miles de kilómetros de distancia. Un estudio realizado en Estados Unidos encontró que las llamadas ondas de Rossby pueden influir en el momento en que las aves inician o continúan sus migraciones. Estas enormes ondulaciones a gran escala presentes en la atmósfera debido a la rotación terrestre, ayudan a transportan calor desde los trópicos hacia los polos y aire polar hacia los trópicos alrededor del planeta, modificando las condiciones meteorológicas de distintas regiones. Cuando una onda de Rossby favorece temperaturas más cálidas, las aves pueden adelantar su migración; en cambio, si genera condiciones más frías o tormentosas, sus desplazamientos pueden retrasarse. Este hallazgo demuestra que la migración de las aves está estrechamente conectada con cambios en el tiempo atmosférico y sus patrones de circulación que repercuten en sus calendarios migratorios.
Aves atentas a las señales de la atmósfera
Las aves también pueden percibir señales de cambios en el tiempo atmosférico como variaciones en la presión atmosférica y modificar su comportamiento ante condiciones adversas. Para muchas especies migratorias, las noches sin precipitación y con viento favorable ofrecen mejores condiciones para desplazarse. Esto no significa que puedan “pronosticar el tiempo” como un meteorólogo, sino que poseen mecanismos biológicos que les permiten detectar señales ambientales y responder a ellas.

Creación propia. Fotos de ebird.org. Zarapito de pico recto por Dorian Anderson y Fío fío por Sergio Bitrán.
¿Desde dónde migran las aves que llegan a Chile?
Chile forma parte de una de las rutas migratorias más importantes de América donde coexisten más de 500 especies de aves tanto residentes como migratorias. Cada año llegan aves provenientes de lugares tan distantes, que incluso viajan desde el hemisferio norte para evitar el crudo invierno de Alaska o Canadá y otras desde países vecinos de Sudamérica. Cuando llegan a Chile, utilizan los humedales como sitios de descanso durante sus largos recorridos, mientras que otras permanecen durante toda una temporada antes de continuar su viaje. Acá te contaremos algunos ejemplos de aves migratorias:
El Zarapito de pico recto (Limosa haemastica): Viaja más de 30.000 kilómetros desde el hemisferio norte, desde Alaska hasta Chiloé. Llega a Chile entre agosto y septiembre y permanece hasta marzo en humedales costeros del sur en busca de alimento. Entre marzo y abril emprende su regreso al hemisferio norte para reproducirse.

Creación propia. Fotografías de ebird.org: Picaflor chico por Alan Henry, Viudita por Marcelo Muñoz, Flamenco chileno por Dorian Anderson y Queltehue por Mason Maron.
Fío fío (Elaenia albiceps chilensis): Recorre hasta 6.000 km desde la Amazonía de Perú y Brasil hasta Chile, donde se reproduce desde Atacama hasta Cabo de Hornos. Llega principalmente en primavera entre septiembre y octubre, anunciando su presencia con su característico canto “fío fío” ♫. Durante marzo y abril emprende su regreso hacia Brasil.
Este fenómeno no ocurre solo a escala internacional, dentro de Chile también existen importantes movimientos migratorios (Figura izquierda). Algunas especies se desplazan desde las zonas australes hacia menores latitudes (migración latitudinal), mientras que otras bajan desde grandes altitudes en la cordillera hacia valles y zonas más bajas (migración altitudinal). Un ejemplo de estos desplazamientos dentro del país es el del Picaflor chico, Viudita (por su canto suave y triste), Flamenco chileno y Queltehue (reconocido por sus potentes gritos de alerta).
Es importante recordar que Chile cuenta con una Estrategia Nacional de Conservación de Aves 2021-2030 (ENCA), impulsada por el Ministerio del Medio Ambiente (publicada en 2022) y elaborada mediante un proceso participativo junto a instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil, investigadores y otros actores.
La próxima vez que observes una bandada cruzando el cielo, recuerda que detrás de ese viaje existe mucho más que instinto, la migración de las aves es, quizás, uno de los ejemplos más extraordinarios de la estrecha relación entre la meteorología y la vida en nuestro planeta.
Escrito por: Marjorie Cataldo Soto. Editado por: Juan Crespo Fuentes. Periodista: Paz Galindo Navarro.
*Las figuras presentadas han sido creadas exclusivamente con fines educativos y no tienen propósitos comerciales ni lucrativos. Todos los derechos de autor y propiedad intelectual de los personajes corresponden a sus respectivos propietarios legales
Referencias
BBC News Mundo. (2014, 16 de enero). [Artículo sobre el vuelo en formación de los ibis]. BBC News Mundo
Copernicus Climate Change Service. (s. f.). Bird migration. Copernicus Climate Change Service
Croquevielle, S. (2023). En este Día de las Aves Migratorias, conoce diez increíbles especies que puedes ver en Chile. Ladera Sur. Ladera Sur
eBird. (s. f.). eBird. Cornell Lab of Ornithology. eBird
Museo de Historia Natural de Valparaíso. (2014). Aves migratorias: Embajadoras de la biodiversidad. Museo de Historia Natural de Valparaíso
National Aeronautics and Space Administration. (2022). Patrones climáticos a gran distancia afectan la migración de aves en Estados Unidos. NASA Ciencia
Pawlush, M. (s. f.). Climate change response: Bird migrations. Climate and Global Change Center, University of Pittsburgh. University of Pittsburgh
Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile. (s. f.-a). Aves de Chile. Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile
Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile. (s. f.-b). Estrategia Nacional de Conservación de Aves 2021–2030. Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile
Shamoun-Baranes, J., Liechti, F., & Vansteelant, W. M. G. (2017). Atmospheric conditions create freeways, detours and tailbacks for migrating birds. Journal of Comparative Physiology A, 203(6–7), 509–529. DOI del artículo












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