El Niño y La Niña: una perfecta asimetría

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El Niño y La Niña corresponden a la fase positiva y negativa de un mismo fenómeno conocido como El Niño Oscilación del Sur, ENSO, y es uno de los principales controladores del clima mundial. Mientras El Niño corresponde a un aumento de la temperatura superficial del mar en el Océano Pacífico, La Niña es lo opuesto, un enfriamiento. Sus impactos en Chile son, en general, opuestos también; mientras los inviernos El Niño suelen ser más lluviosos, los inviernos bajo la presencia de La Niña son más secos. Es por este tipo de razones que El Niño y La Niña son como polos opuestos, como reflejos en un espejo, como el yin y el… bueno, ya entendieron el punto. Sin embargo, en este artículo de Meteochile Blog veremos que no es tan así y que las diferencias también son parte fundamental de como funciona ENSO.

Un mecanismo aceitado pero desbalanceado

Partamos por lo básico: El Niño y La Niña son anomalías de la temperatura superficial del mar en el Océano Pacífico ecuatorial. Entonces, cuando hay El Niño vemos que el Pacífico está más cálido de lo normal (considerando un periodo climatológico de referencia) y cuando tenemos La Niña el Pacífico está más frío. 

Hasta ahí todo bien y se mantiene el comportamiento opuesto entre ambos. Sin embargo, si miramos todos los eventos, principalmente los más grandes, los de mayor intensidad, vemos que cuando hay El Niño el calentamiento se extiende mucho más hacia Sudamérica (hacia el este) que el enfriamiento en episodios La Niña. Además, los episodios El Niño más intensos registrados han llegado a valores mucho más altos que los valores de los eventos La Niña más intensos.

Pero ENSO, no es sólo anomalías de temperatura superficial del mar. Es un fenómeno acoplado entre el océano y la atmósfera, por lo que la parte atmosférica será muy relevante en entender las asimetrías entre El Niño y La Niña.

En condiciones normales, el Pacífico cercano a la costa de Sudamérica está frío y el Pacífico cerca de Indonesia está muy cálido (ese sector se conoce como Continente Marítimo). Esto provoca que la presión frente a Sudamérica sea alta mientras que en el Continente Marítimo sea baja (una animación de este mecanismo se puede ver aquí). Como el viento prefiere soplar de altas a bajas presiones, es que en el Pacífico ecuatorial el viento viaja de este a oeste (o desde Sudamérica hacia Indonesia) y se denomina vientos alisios, lo que a su vez refuerza las diferencias de temperatura y presión generando un sistema que se retroalimenta. Este mecanismo se denomina Mecanismo de Bjerknes y les aseguro que será el protagonista de una próxima publicación de nuestro blog.

Cuando se presenta El Niño, el mecanismo descrito anteriormente se ve alterado y en cierta medida se revierte. El aumento en la temperatura del mar cerca de Sudamérica debilita la presión en esa parte del mundo mientras que, simultáneamente aumenta cerca de Indonesia (la famosa Oscilación del Sur), lo que provoca que los vientos alisios se debiliten y en algunos casos se reviertan (esto está esquematizado como flechas de oeste a este en la figura 1).
Al contrario, cuando hay La Niña, el enfriamiento del Pacífico hace que los alisios soplen con mayor intensidad y se refuercen las diferencias entre la costa sudamericana y el Continente Marítimo. 

Pero, como vimos anteriormente, los cambios de temperatura no son simétricos y es de esperar que los cambios en el viento tampoco lo sean. De hecho, durante El Niño las anomalías de viento* son mayores y más desplazadas hacia el este (hacia Sudamérica) durante los eventos El Niño que durante los eventos La Niña, tal como se muestra en la figura 1.

Figura 1: Esquema de las anomalías de temperatura superficial del mar (en colores rojos para más cálido y azules para más frío) y de vientos alisios (flechas de izquierda a derecha alisios más débiles y de derecha a izquierda más intensos).

 

Uno, dos, tres!

Estas diferencias, más allá de demostrar que El Niño y La Niña no son simplemente polos opuestos de una misma oscilación, muestran que el sistemas es bastante complejo. Porque que los vientos respondan de manera no sólo se relaciona con la intensidad de El Niño o La Niña (que ya vimos es distinta) sino que también en la forma que van a terminar.

Un evento El Niño suele repercutir en un siguiente evento La Niña, al menos así es lo más común en los registros. Esto justamente está asociado al hecho de que las anomalías de viento son más intensas, permitiendo que la descarga de calor hacia los polos sea eficiente y el Pacífico se enfríe rápidamente. En cambio, un evento La Niña no terminará tan rápido debido a que las anomalías de vientos son más débiles y menos eficientes para recargar nuevamente el Pacífico de calor; en otras palabras para volver a la normalidad o permitir un nuevo calentamiento.

 

Figura 2: Esquema de las series de tiempo de anomalía de temperatura superficial del mar. En rojo eventos El Niño, en azul La Niña.

 

Es por esta razón, que se han observado pulsos sucesivos de La Niña: dos años consecutivos de La Niña. Esto se ha observado seis veces en el registro. Sin embargo, un par de eventos aún más extraordinarios se han observado: triples pulsos de La Niña. Estos triples pulsos se han observado luego de eventos El Niño extraordinariamente intensos, como lo fueron El Niño 1972-1973 y El Niño 1997-1998. 

Actualmente, nos encontramos ad-portas de un tercer pulso La Niña para el verano 2022-2023. La diferencia en esta ocasión, es la ausencia de un evento extraordinario El Niño predecesor. No se saben bien las causas de este tercer pulso La Niña o si en el futuro esto será recurrente. Hay ideas, claro. Pero demás está decir que el mecanismo descrito anteriormente es sólo una parte de la explicación de los pulsos dobles de La Niña y hay muchos otros factores en juego. Es probable que algo se nos esté escapando aún.

 

Escrito por: Diego Campos. Editado por:  Juan Crespo. Periodista: Paz Galindo.

 

Notas e información utilizada en esta publicación

– Choi, K.-Y., G. A. Vecchi, and A. T. Wittenberg, 2013: ENSO transition, duration, and amplitude asymmetries: Role of the nonlinear wind stress coupling in a conceptual model. Journal of Climate.

– An, S.-I., E. Tziperman, Y. Okumura, and T. Li, 2020: ENSO irregularity and asymmetry. In A. Santoso, M. McPhaden & W. Cai (Eds.), El Niño Southern Oscillation in a changing climate (pp. 153– 172). John Wiley & Sons.

* En estricto rigor, esto se refiere a los cambios o anomalías del estrés del viento, que es la fuerza que el viento ejerce sobre la superficie del agua.

Diego Campos

Meteorólogo, Oficina de Servicios Climatológicos

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