Guía rápida para elevar tu volantín usando a favor las térmicas

¡Se vienen las Fiestas Patrias! El ambiente se llena de cuecas, fondas, empanadas y, por supuesto, los coloridos volantines cubriendo los cielos. Pero seamos honestos, no hay nada más frustrante que en cada intento de elevarlo termine en el suelo. Esta colorida tradición dieciochera está directamente ligada a la meteorología, apareciendo como una aliada las térmicas. ¡Quédate y te contamos más de ellas! Descubre aquí cómo ser el maestro aire de los volantines.

Para que un volantín se eleve no basta solo con su estructura y materiales: también necesitamos que la atmósfera nos acompañe. Existen diversas condiciones que pueden producir el viento necesario, para mantenerlo en vuelo. Sin embargo, durante días más soleados y estables aparecen las térmicas como protagonistas definitivas.

El origen de las térmicas

Las térmicas son corrientes ascendentes de aire cálido que se forman gracias a la energía proveniente del Sol.

Durante el día, la radiación solar calienta la superficie terrestre de manera desigual, sumado a que algunos materiales y superficies absorben y almacenan más energía que otros. Por ejemplo, el asfalto y el suelo desnudo pueden calentarse considerablemente, mientras que superficies con vegetación, agua o nieve presentan un comportamiento diferente. El aire que está en contacto con las superficies que alcanzan mayores temperaturas se calienta, volviéndose menos denso, por lo que tiende a elevarse, dando lugar a las famosas térmicas. Este proceso es un aspecto fundamental de la convección, y similar es el mecanismo clave en el sistema de circulación atmosférico terrestre, solo que a mayor escala.

Esta corriente ascendente, a su vez, genera zonas de baja presión en superficie, por lo que el aire circundante se desplaza hacia ellas con el fin de llenar el espacio dejado por las masas de aire que ascienden, generando vientos. Un claro ejemplo es la formación de brisa marina, ya que se genera cuando la tierra se calienta más rápido que el mar en la mañana, formándose térmicas en tierra, las que al mismo tiempo hacen que el aire más frío sobre el mar se desplace hacia la baja presión generada en tierra.

Las térmicas son utilizadas por numerosas aves -como te contamos en este artículo– y por los planeadores para ganar altura y mantenerse en vuelo un mayor tiempo, sin necesidad de un motor, aprovechando el movimiento ascendente del aire.

¿Cómo encontrarlas?

Este es un fenómeno de microescala (si no la conoces, te invitamos a visitar esta publicación), ya que se originan en zonas específicas y sólo abarcan unos cuantos metros, así que necesitamos todas las pistas que nos lleven a encontrarlas. En primer lugar, al formarse directamente por la acción del Sol, es más probable encontrar térmicas durante horas de la tarde, cuando la superficie terrestre está más caliente, y en días despejados o con poca nubosidad.

Si bien las térmicas no son visibles, es posible encontrarlas con algo de ayuda. A continuación, te dejamos una infografía con algunas pistas que te pueden permitir identificarla, pero recuerda siempre estar en un lugar resguardado y seguir las recomendaciones que entregan las autoridades para estos juegos tradicionales.

Ojo, ten en cuenta que las térmicas no son estructuras inmóviles. Se desplazan, se debilitan y pueden cambiar de posición, por lo que encontrar una buena corriente ascendente requiere ser un buen observador y también, tener algo de paciencia. Cuando sientas un tirón en tu hilo, y tu volantín se eleva rápidamente, es porque probablemente encontraste una de estas mágicas columnas.🪁

Así que estas Fiestas Patrias, cuando mires un cielo lleno de volantines, recuerda que algunos pueden estar aprovechando esas corrientes invisibles que nacen cuando el Sol calienta la superficie terrestre. Porque detrás de cada volantín que asciende, también puede estar volando un pequeño pedacito de meteorología.

“Brindo por los volantines,
que se aprovechan del calor,
buscando una térmica buena
¡pa’ elevarse mucho mejor!”

 

Escrito por: Tamara Venegas Yurazeck. Editado por: Manuel Olivares Vasconcelo. Periodista: Paz Galindo Navarro.

 

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