Temporada de huracanes 2020: Extremadamente activa

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El 2020 será un año que jamás olvidaremos debido a los múltiples hechos que han ocurrido en el planeta, y el ámbito meteorológico no ha sido la excepción, ya que la actual temporada de huracanes en el Atlántico ha sido excepcionalmente activa, llegando a agotar la lista de nombres que se le asignan a estas maravillosas y destructivas tormentas.

La temporada de huracanes en el Atlántico tropical se extiende desde el 1 de junio al 30 de noviembre, periodo en que se dan las condiciones necesarias para la formación de estos ciclones tropicales. Algunas de estas condiciones son: aguas oceánicas cálidas (sobre 26°C), baja cizalladura vertical del viento (leve cambio en la dirección e intensidad del viento con la altura), alto contenido de humedad en la atmósfera -sobre todo en la troposfera media- y una atmósfera que se enfríe lo suficientemente rápido con la altura para que la diferencia entre la parte superior y la inferior de esta pueda crear condiciones de tormenta (inestabilidad).

A estas tormentas tropicales se les asignan nombres, los cuales son seleccionados con anterioridad a la temporada por un comité internacional de la Organización Meteorológica Mundial, y en la zona del Atlántico se designa una lista de 21 nombres diferentes ordenados alfabéticamente. Estos se pueden repetir cada 6 años, con excepción de los nombres de los huracanes más devastadores que se hayan registrado, como por ejemplo Katrina, ya que en esos casos los científicos no pueden utilizar el nombre nuevamente, debiendo ser cambiado.

Temporada 2020

Si bien los expertos a fines de la temporada de primavera en el hemisferio norte ya apuntaban a una temporada de huracanes anormalmente activa, no esperaban que fuera tan “salvaje”.

Tan activa ha sido esta temporada, que más del 90% del borde costero de EEUU que limita con el Golfo de México y la costa este ha estado bajo alguna advertencia de tormenta tropical o huracán en los últimos meses. 

Lo habitual en una temporada de huracanes es que hasta la primera semana de agosto se hayan formado 2 tormentas con nombres y 12 en el total de la temporada. Situación que ha sido altamente superada en la temporada actual, ya que hasta la primera semana de agosto se habían registrado 9 tormentas con nombres, y a la fecha ya se han contabilizado más del doble del total normal en una temporada, siendo la segunda vez en la historia en que el Centro Nacional de Huracanes agota su lista regular de 21 nombres, teniendo que comenzar a usar el alfabeto griego.

En las siguientes tablas se pueden observar los 21 nombres que componían la lista inicial para esta temporada (a la izquierda) y los 21 nuevos nombres que se suman a la lista, pertenecientes al alfabeto griego (a la derecha).

Anteriormente, la única vez que se tuvo que utilizar el alfabeto griego fue en la temporada de huracanes de 2005, la que batió récords con 27 tormentas (cada una de ellas con nombre). Ese año se llegó hasta la tormenta tropical Zeta a fines de diciembre. Actualmente ya vamos en Beta, por lo que se cree que se podría superar el récord anterior, teniendo en cuenta que aún queda bastante tiempo para que se termine la temporada (2 meses).

A qué se debe esta temporada más intensa

Las condiciones oceánicas y atmosféricas actuales que hacen posible una temporada de huracanes “extremadamente activa” y que además se espera que continúen durante los próximos meses son:

  • Temperatura superficial del mar más cálida que el promedio este 2020, tanto en el océano Atlántico tropical como en el mar Caribe, alcanzando temperaturas de hasta 2°C más cálidas. 
  • Cizalladura vertical del viento más débil de lo normal para esta temporada del año y vientos alisios más débiles sobre el Atlántico tropical.
  • Un monzón intensificado en África occidental, que produce muchas perturbaciones que avanzan sobre el Atlántico y muchas de estas se vuelven tormentas tropicales.

Circulación de Walker bajo condiciones de La Niña.

Uno de los factores principales asociado a la gran actividad de los huracanes es el desarrollo y establecimiento de un evento La Niña, ya que, si bien esto describe el estado de las temperaturas de la superficie del mar y los patrones de viento en el océano Pacífico, igualmente tiene implicancia en todo el mundo.

Bajo un evento La Niña, la cizalladura vertical del viento sobre la cuenca Atlántica puede debilitarse aún más, permitiendo que las tormentas se desarrollen e intensifiquen sin ningún impedimento. Además, el patrón atmosférico asociado a un evento La Niña también genera cambios en la Circulación de Walker, ya que el enfriamiento sobre el Pacífico oriental puede inducir un movimiento descendente en la atmosfera, lo que a su vez favorece a movimientos ascendentes en otros lugares, como ocurre sobre el Atlántico tropical (figura a la derecha), reforzando la convección sobre la zona y al mismo tiempo la posibilidad de formación de huracanes.

Pronóstico para el resto de la temporada

Los últimos días de septiembre ha habido un descanso en el Atlántico en cuanto a la formación de ciclones tropicales, pero esto no durará por mucho tiempo. Los pronosticadores de la NOAA en conjunto con datos de modelos meteorológicos, prevén que las condiciones atmosféricas pronto volverán a ser favorables para la formación de más perturbaciones tropicales, siendo la región del Caribe la que se encontraría más cercana a una nueva formación tropical.

En la siguiente imagen se puede observar el pronóstico realizado por el Centro Nacional de Huracanes de la NOAA para los siguientes días, donde el área de color rojo corresponde a un 70% de probabilidad de que una onda tropical ubicada sobre el centro-oeste del Caribe (x roja) se convierta en una depresión tropical durante este fin de semana, posiblemente antes de llegar a la península de Yucatán el día sábado. De alcanzar una intensidad lo suficientemente alta, esta potencial tormenta tropical pasaría a llamarse Gamma, lo que nos acerca rápidamente al récord de 2005.

Es totalmente esperable que la mayor actividad y formación de estos sistemas se comience a observar en el Caribe y cercano a la costa de EEUU, ya que estadísticamente la actividad tropical y el desarrollo de tormentas en octubre se concentra en el Caribe occidental, el Golfo de México y el sureste de los EEUU.

Y como si fuera poco, la actividad tropical se verá reforzada por una onda de OMJ pasado el inicio del mes de octubre, la que entrará en la región del Caribe desde el oeste. Esto normalmente da como resultado una reducción de la presión de superficie y proporciona un fuerte impulso a la actividad de las tormentas eléctricas.

De concretarse los pronósticos, los siguientes nombres serán Gamma, Delta, Epsilon y Zeta, ¿superaremos el récord de 2005? Solo el tiempo lo dirá.

Escrito por: Manuel Olivares. Editor: Juan Crespo

Información de esta publicación

Manuel Olivares

Meteorólogo, perteneciente a la Oficina de Estudios Meteorológicos de la Dirección Meteorológica de Chile.

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