Alarmas encendidas: El Niño se está gestando

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Nuevamente los centros climáticos internacionales han encendido las alarmas, esta vez, por un creciente aumento de la probabilidad de un evento de El Niño para esta próxima primavera y verano.

Al monitorear el comportamiento de la temperatura superficial del mar (TSM) en el Océano Pacífico tropical, se ha observado que las aguas más frías de lo normal que tuvimos en los últimos meses, han ido desapareciendo. Desde marzo en adelante, el calentamiento en el Pacífico ha marcado el fin del evento de La Niña –como ya lo hemos comentado– dando paso a condiciones de TSM cada vez más cercanas a lo normal, incluso han alcanzado valores ligeramente cálidos durante el pasado mes de junio. Este ascenso se puede ver la siguiente gráfica.

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Rango de variación normal o neutralidad de las anomalías de Temperatura Superficial del Mar (TSM) entre -0.5°C y +0.5°C. Límite de El Niño 0.5°C, límite de La Niña -0.5°C.

Recordemos, que de acuerdo con la definición operacional de la NOAA y que es ampliamente aceptada a nivel mundial, si se presentan anomalías (¿cómo identificamos las anomalías?) iguales o mayores a +0.5°C durante tres meses consecutivos se establece un evento de El Niño. Por el contrario, si las anomalías son iguales o menores a -0.5°C durante tres meses consecutivos se establece un evento de La Niña. Tal como se mencionó en el post sobre La Niña, las variaciones que sufre la TSM en el Pacífico Ecuatorial son sólo el factor oceánico de este fenómeno y no podemos olvidar el importante papel que juega la atmósfera dentro de este ciclo, llamado El Niño-Oscilación del Sur o ENOS.

Cuando reina la normalidad…

Normalmente, cerca de Indonesia y Australia el agua superficial del mar es mucho más cálida que la costa de Sudamérica, pudiendo llegar a los 28°C. A este lugar se le conoce como poza cálida y es una región de gran generación de nubosidad y tormentas. Como existe una gran diferencia de temperatura entre estas dos zonas, la atmósfera reacciona -como buena amante de los equilibrios- y se generan los famosos vientos alisios (vientos que se mueven de Este a Oeste) a lo largo del Pacífico tropical, en un afán de igualar las temperaturas.

El constante desplazamiento de los alisios y una TSM cálida, son dos de los factores que favorecen la formación de grandes tormentas en el lado Occidental del Pacífico tropical, provocado gran cantidad de ascenso de aire sobre en esa zona. Para tenerlo más claro, podemos ver todo este proceso en la siguiente animación:

Cuando el aire alcanza unos 13 a 16 kilómetros de altura aproximadamente (altura conocida como tropopausa), ya no puede seguir subiendo y tiende a desviarse hacia los lados. La porción de aire que se desvía hacia el Este se desplaza hasta caer sobre el Pacífico Oriental, justo sobre el Anticiclón del Pacífico Sur. Así, a este movimiento repetitivo que realiza en el aire, desde y hasta el Pacífico Oriental, se le conoce como “Circulación de Walker”.

¿Te acuerdas que esta circulación está asociada a altas presiones frente a Sudamérica (donde cae el aire) y a bajas presiones en las cercanías de Indonesia y Australia (donde asciende el aire), y que además esta variación de la presión origina la Oscilación del Sur?

Entonces, ¿cómo llegamos a un evento El Niño?

Bueno, la verdad es que la comunidad científica aún no sabe muy bien cómo inicia un evento de El Niño, porque como es un fenómeno acoplado entre el océano y la atmósfera, y su origen puede estar en muchos lados. Algo así como el huevo y la gallina.

Cuando El Niño comienza a manifestarse, los vientos alisios tienden a mostrar señales de debilitamiento, es decir, el viento que generalmente se desplaza de Este a Oeste en el Pacífico ecuatorial se vuelven débiles e incluso pueden revertirse. Esto provoca que el agua muy cálida de la poza cálida logre desplazarse (por sobre y por debajo de la superficie del océano, como también lo hemos discutido en nuestro blog) hacia el centro del Océano Pacífico.

Si lo anterior ocurre, entonces ya no existe –o se hace muy débil- la diferencia térmica entre el lado Oriental y Occidental del Pacífico que mencionamos en la condición normal. La Circulación de Walker es la que más sufre las consecuencias, ya que se debilita e incluso se transforma en dos circulaciones más pequeñas. Esto porque además de trasladarse aguas más cálidas desde la poza cálida, también se trasladan las tormentas. Así, las tormentas ahora se ubican en el Pacífico Central formándose una zona anómala (fuera de lo normal) de bajas presiones (volveremos a esto en breve).

Donde hay tormentas, hay ascenso de aire, y de nuevo el ascenso no puede ser infinito. La diferencia esta vez, es que se generan dos celdas de aire descendente, una sobre Sudamérica y otra sobre Indonesia y alrededores. Esto significa que el aire descendente que solía caer sobre el Anticiclón del Pacífico Sur ya no es tal, lo que favorece que el anticiclón se debilite.

El Anticiclón del Pacífico Sur es el causante de “bloquear” el paso de sistemas frontales que aproximan a Chile, por lo que un debilitamiento del Anticiclón es particularmente importante para nosotros. En un episodio de El Niño, esta alta presión se debilita, generando una serie de consecuencias en nuestro país. Esta variación en las presiones se resume en una disminución de las presiones en el Pacífico Central, justo donde el aire está ascendiendo, y un aumento en las presiones en el Pacífico Occidental, justo donde el aire ahora está descendiendo por allá por Indonesia. Esta es la mundialmente famosa Oscilación del Sur.

La siguiente animación, representa el patrón típico en El Niño: aguas más cálidas de lo normal en el Océano Pacífico Central y Oriental, más tormentas en el Pacífico Central y una Circulación de Walker debilitada.

Todo este mecanismo es bastante complejo, una verdadera cadena de eventos oceánicos y atmosféricos que no siempre ocurren como dice la teoría. De ahí que sea tan difícil el pronóstico de las eventuales consecuencias.

Los efectos de El Niño sobre Chile

Comúnmente, un calentamiento (enfriamiento) del Océano Pacífico Tropical generará emoción, noticia y muchas veces preocupación a nivel global, debido a los distintos efectos que tiene sobre diferentes partes del mundo.

Para nuestro país, un evento de El Niño generalmente se relaciona con inviernos y primaveras más lluviosas en la zona centro-sur, así como también temperaturas más cálidas. Mientras que en verano, el altiplano chileno y las regiones del extremo sur, tienden a registrar condiciones más secas de lo usual. En tanto, la costa del norte del país tiende a mostrar un aumento en sus temperaturas.

 Los efectos que tiene El Niño sobre Chile

Algo que quizás es necesario precisar, es que los efectos esperados no siempre se manifiestan como indica la teoría o la mayoría de los eventos El Niño, y esto ocurre porque El Niño, como es una oscilación oceánica-atmosférica, también se relaciona con otras oscilaciones, como la Oscilación Antártica, la Oscilación de Madden-Julian o el mismo Cambio Climático. Por eso, cada evento del Niño es distinto y se debe monitorear con mucho cuidado.

Ahora, lo importante es seguir monitoreando si el Océano y la Atmósfera deciden seguir trabajando en equipo y asegurarnos así, si un nuevo evento de “El Niño” llegara para la próxima primavera, que de cumplirse la teoría, podría traer varias sorpresas en cuanto a lluvias para nuestro país. Te invitamos a seguir sus señales en nuestro Boletín mensual de Tendencias Climáticas.

Información de esta publicación

  • Aceituno, P. 1988: On the functioning of the Southern Oscillation in the South America sector. Part I: Surface Climate, Monthly Weather Review, 116, 505-523.
  • Bjerknes, J. 1966: A possible response of the atmospheric Hadley circulation to equatorial anomalies of ocean temperature.
  • Carrasco, J. & J. Quintana. 2004: Descripción de las condiciones atmosféricas observadas en Chile durante 1997-2000 asociadas a El Niño-La Niña, Oscilación del Sur. Sus efectos en Chile. Cona, Chile, Valparaíso. pp. 43-59.
  • Karoly, D. 1989: Southern Hemisphere Circulation Features Associated with El Niño-Southern Oscillation Events.
  • Rutllant, J. 2004: Circulación atmosférica de gran escala asociada al Ciclo ENOS y consecuencias en el régimen de precipitaciones en Chile central: Período 1997-1999.
  • Rutllant, J. & H. Fuenzalida. 1991: Synoptic Aspects of the Central Chile rainfall variability associated with the Southern Oscillation. International Journal of Climatology, 11, 63-76.

Escrito por: Catalina Cortés. Editor: Diego Campos y Bárbara Tapia.

Información adicional

Catalina Cortes

Meteoróloga. Perteneciente a la oficina de Servicios Climatológicos de la Dirección Meteorológica de Chile.

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1 Response

  1. 09/08/2018

    […] que tipo de evento de El Niño se puede desarrollar. Ya sabemos que un evento de El Niño se está desarrollando en el Pacífico Central, pero aún falta mucho por saber. Por ejemplo qué intensidad tendrá, por cuánto tiempo durará, […]

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