Cómo la Oscilación Antártica influye en tu día a día

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Los últimos dos meses han sido de abundantes lluvias en la zona sur de Chile: ejemplo de ello fue el histórico acumulado de precipitación durante marzo en Valdivia, los fuertes eventos de lluvia durante abril en Punta Arenas, en Temuco, en Villa O’Higgins y hace un par de días en Ancud. Esta situación contrasta notoriamente con el seco comienzo de año en la misma zona del país. ¿Qué está produciendo estos cambios tan dispares en las lluvias? Hay una oscilación meteorológica que tiene parte de la respuesta: la Oscilación Antártica.

En el artículo “¿Y dónde está la lluvia?” publicado a principios de marzo en nuestro blog, mencionamos superficialmente que la Oscilación Antártica estaría detrás del por qué los sistemas frontales estuvieron esquivos a inicios de año en el sur de Chile. En esta publicación, ahondaremos un poco más sobre esta crucial oscilación y sus efectos en las abundantes lluvias de las últimas semanas.

Pero antes que eso debemos hacer un paréntesis para hablar sobre la ubicación de las precipitaciones a nivel climatológico. Esto implica saber por dónde cruzan los sistemas frontales de manera más frecuente. En ambos hemisferios, existe una especie de tubo o camino que da la vuelta al planeta y en donde se encuentra un máximo de vientos en altura, conocido como corriente en chorro polar (y también llamado “jet”). Los vientos son intensos, ya que sobre los 5.000 metros de altitud el jet alcanza velocidades superiores a 200 km/h.

Representación esquemática de la zona del cinturón de bajas presiones (línea blanca), las zonas con más precipitación (en verde) y algunas localidades de referencia.

Bajo este jet en altura es donde los sistemas frontales hacen de las suyas, dando la vuelta a todo el globo. Este lugar es conocido como cinturón de bajas presiones y tal como se ve en la figura, en nuestro Hemisferio se ubica aproximadamente entre la región austral de Sudamérica y la Antártica.

Es debido a esta cercanía con este cinturón de inestabilidad y tormentas que los sistemas frontales pasan con mucha frecuencia desde la Región de La Araucanía hacia el sur, descargando abundantes precipitaciones. Por ejemplo, mientras en Temuco y Puerto Montt llueve alrededor de 800 a 1200 mm por año (lo que ya es bastante), hay ciertos sectores costeros de la Región de Aysén y Magallanes que pueden registrar entre 2.000 y 6.000 mm de lluvia cada año. 

Uno de los casos más llamativo es en la Isla Guarello.  Ubicada en plena costa de la Patagonia chilena (ver figura superior), esta isla entre los años 1949 y 1963 registró un promedio anual de 7.331 mm (1), con un máximo de 8.496 mm en 1961, lo que probablemente corresponde al registro medido de lluvias más importante del país. Puedes ver los datos pluviométricos aquí.

La Oscilación: Más al norte o más al sur

Sabemos que la zona sur de nuestro país registra periodos de semanas o meses con poca precipitación, alternado con otros periodos suficientemente lluviosos como para provocar inundaciones y problemas a estas zonas acostumbradas a los diluvios. Buena parte de esta variación tiene que ver con el desplazamiento norte-sur del cinturón de bajas presiones. La forma que tenemos los meteorólogos de observar este cambio es a través de un índice, conocido como Oscilación Antártica (OAA). Esta oscilación también es conocida como Modo Anular del Sur.

Este índice nos indica que tan al norte (o sur) se ha desplazado la corriente en chorro y, por ende, el cinturón de bajas presiones en superficie, a través de un número que es fácil de interpretar: valores positivos del índice de la OAA nos indica que las bajas presiones están más cerca de la Antártica, lo que las aleja del sur de Chile. Por otro lado, valores negativos implican que las bajas presiones están más al norte de lo usual (circulan más lejos de la Antártica), dando cuenta que los periodos de semanas o meses lluviosos son más probables de suceder en el sur de nuestro país.

2018: De seco a lluvioso

Durante gran parte del verano, este índice nos mostró valores positivos, dando a entender que la mayor cantidad de sistemas frontales cruzaron al sur del continente y de Chile. En la gráfica inferior, al lado izquierdo, se aprecia esta situación, con la presencia de un área anticiclónica frente a las regiones del sur del país asociado a cielos mayormente despejados y ausencia de precipitaciones. Toda lluvia asociada a los sistemas frontales nos hizo un “oso!”.

Por el contrario, durante marzo y abril, la oscilación Antártica cambió a una fase negativa, lo que coincide con una mayor actividad frontal cruzando por la zona sur del país y generando lluvias importantes entre Temuco y Punta Arenas.

Cuándo prestarle atención a la OAA (y cuándo no tanto)

La Oscilación Antártica nos da pistas de las zonas con mayor o menor actividad ciclónica, y por ende, las regiones que estén siendo afectadas por los sistemas frontales y precipitaciones.

Ahora bien, hay que hacer una salvedad importante. La OAA es un índice Hemisférico, lo que significa que toma un promedio mundial del comportamiento de la corriente en chorro y lo traduce en un número fácil de interpretar. Sin embargo, en ocasiones sucede que el Océano Pacífico Sur se comporta de manera contraria al resto del planeta, lo que vuelve inútil al índice.

Esto se nota de manera más clara en los valores peak de correlación entre la OAA y las lluvias, que alcanza un máximo entre finales de verano e inicios del otoño, coincidente con lo que hemos observado últimamente. Niveles altos de correlación vuelven a repetirse entre finales de la primavera e inicios del verano. El resto del año, los cambios en la OAA no parecen tener mayor influencia en las lluvias en nuestro país, por lo que solo hay algunos periodos de tiempo en donde el índice de la OAA nos puede ser útil.

La mano del hombre

Si tomamos los promedios anuales de la OAA desde la década de 1979 hasta ahora, hay una tendencia positiva indiscutible y que ha sido fuente de discusión en numerosos estudios. Esto significa que con el pasar de los años y las décadas, las anomalías anticiclónicas se están haciendo más frecuentes en el cinturón de los 40°S (zona sur de Chile) y las bajas presiones, cada vez más profundas cerca de la costa Antártica.

Esto no es una buena noticia, ya que nuestra fuente de precipitaciones pareciera estar alejándose de nosotros, generando, por ejemplo, una clara disminución en la cantidad de lluvias de varias ciudades del sur, particularmente entre la Región de La Araucanía y Los Lagos.

Acumulados anuales de precipitación en Puerto Montt entre 1961 y 2016. En barras verdes los años más lluviosos de lo normal y en barras naranjas, los años más secos. En la parte inferior se gráfica el índice OAA anual. Fuente de datos de precipitación: Oficina Cambio Climático, DMC. Índice OAA: NOAA-CPC.

En la gráfica, se aprecia un ejemplo particular. La ciudad de Puerto Montt registraba sobre 1700 mm por año antes de la década de los 80s, situación que ha presentado cambios con el pasar del tiempo y en los últimos 5 a 10 años registramos en promedio apenas unos 1300 mm. De hecho, el 2016 es el año más seco de toda la serie de tiempo con apenas 950 mm. La ciudad está perdiendo casi 90 mm por década (*2), y el cambio de la OAA hacia fases positivas cada vez más frecuentes puede ser una de las causas. 

¿Qué está provocando estos cambios en la OAA?. De acuerdo a un estudio realizado por científicos australianos en el año 2002 (*3), la tendencia positiva de la OAA está muy bien relacionada con el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera, es decir, al aumento de los gases de efecto invernadero debido a las actividades humanas. Por lo tanto, si continuamos abultando el CO2 en la atmósfera, es altamente probable que la OAA continúe haciéndose cada vez más positiva, lo que tendrá una consecuencia directa en las lluvias del sur del país.

La OAA puede influenciar nuestro día a día con lluvias intensas o un fuerte sol. Esto también se aplica a la escala de semanas, meses o incluso años. Pero se debe aclarar que esta no es la única oscilación que juega un rol importante en la precipitación de nuestro país. La OAA comparte el día a día con otros gigantes, como la Oscilación Madden-Julian, El Niño, La Niña, la Oscilación Cuasi-Bienal, la Oscilación Decadal del Pacífico, entre muchas otras más. ¿Quién gana e impone sus efectos? Aún no tenemos una respuesta clara(*4).

 

Escrito por: José Vicencio. Editado por: Diego Campos. Periodista: Paz Galindo.

Referencias

  • (*1) Es importante recalcar que el registro de precipitaciones en esta isla no corresponde a una media climatológica y mucho menos a un promedio normal. Solo se hace referencia al periodo entre 1949 y 1963 que registra importantes montos de lluvia, lo que nos ayuda a comprender la magnitud de las precipitaciones en las zonas costeras de nuestro país. Estimaciones satelitales. 
  • (*2) Vásquez R., y Villarroel C., 2017: “Tendencias de Índices de Extremos Climáticos de Precipitación y Temperatura en Chile”. Dirección Meteorológica de Chile.
  • (*3) Cai W., Whetton P. y Karoly D., 2002: “The Response of the Antarctic Oscillation to Increasing and Stabilized Atmospheric CO2”. [Descargar aquí]
  • (*4) Durante el mes de marzo, el cambio de la OAA hacia valores negativos estuvo relacionado con los eventos de lluvia importantes en el sur del país. Durante abril, si bien la OAA ha permanecido mayormente negativa, las abundantes lluvias pueden ser también una respuesta a las activas fases de tormentas en la zona tropical, que propagan ondas a lo largo del planeta. Esto sigue siendo parte de una gran debate entre meteorólogos.
  • Si quieres ver el monitoreo dia a día del índice de la OAA, puedes visitar este sitio web de la NOAA.

José Vicencio

Meteorólogo, perteneciente a la Oficina de Servicios Climatológicos de la Dirección Meteorológica de Chile. Revisa mis publicaciones aquí .

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1 Response

  1. Deborah Ugaldes dijo:

    Excelente información,. muy bien explicado y las figuras muy claras.

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