La Niña y sus poderes

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Durante el segundo semestre de 2017, los meteorólogos de los grandes centros internacionales de investigación climática comenzaron a hablar de la probable ocurrencia de un evento “La Niña”. Al pasar los meses la probabilidad se hizo cierta y La Niña fue declarada en el mes de octubre y se espera que nos acompañe, al menos hasta otoño de 2018.

La Niña a la que nos referimos no es Eleven, de Stranger Things -que seguro todos conocen-, pero posee poderes igual o más increíbles aún. Sin embargo, y para ser justos, La Niña ha recibido menos atención tanto a nivel científico como mediático que su contraparte, El Niño. De todas formas, tanto El Niño como La Niña son simplemente parte de un mismo fenómeno, conocido oficialmente como “El Niño – Oscilación del Sur” (ENOS).

Durante muchos siglos, los pescadores peruanos notaron un fenómeno anormal en sus costas: el agua se calentaba, produciendo la desaparición de la rica fauna marina de la zona y, al mismo tiempo, un caos meteorológico con intensas tormentas en el desierto. Le llamaron fenómeno de El Niño, puesto que los efectos eran altamente notorios cada 3 o 5 años en la época de navidad (diciembre).

El nombre de “La Niña” surge de descubrir que este calentamiento también posee un opuesto: el enfriamiento. Y no solo es la costa de Perú, todo el Pacífico Ecuatorial y Oriental sufre una brusca caída en la temperatura superficial del mar. Para ubicarnos, el mapa a continuación muestra una delimitación aproximada del Pacífico Ecuatorial Oriental, Central y Occidental.

Mencionamos también la Oscilación del Sur… pero ¿Qué es la “Oscilación del Sur”? Es la forma en que la atmósfera reacciona al enfriamiento (o calentamiento) del Océano Pacífico. Se habla de un fenómeno acoplado, es decir, tanto el enfriamiento como el calentamiento necesitan producir un efecto en la atmósfera para que el fenómeno de La Niña o El Niño se establezcan y se extiendan los efectos meteorológicos a lo largo del planeta.

Como ya nos referimos a El Niño y La Niña, nos queda pendiente un tercer estado: el Neutral, o también conocido como normal, que implica la ausencia de las dos condiciones mencionadas anteriormente. Una de las características del ciclo ENOS, es que posee estas tres fases que se alternan cada 2 a 5 años. Ahora bien, como estamos en La Niña, queremos en este artículo escribir algo más de ella, pero primero necesitamos conocer cuáles son las condiciones normales que dominan el Océano Pacífico tropical durante los años neutrales y como se comporta la atmósfera.

Un giro en la atmósfera

La costa de Sudamérica posee aguas superficiales bastante más frías en comparación al otro lado de la cuenca. Cerca de Indonesia y Australia, las temperaturas de agua de mar son excesivamente calientes, alcanzando una temperatura promedio de 28°C aproximadamente, ideal para vacacionar pero también para la generación de tormentas. Esta región es conocida como la posa cálida o piscina caliente.

Esta diferencia de temperatura no es del gusto de la atmósfera y por supuesto esta reacciona produciendo un viento intenso que va de Este a Oeste a lo largo del Pacífico Tropical. Estos vientos son conocidos como los vientos alisios y en la animación aparece demarcado con el número 1. 

El bombeo de aire hacia el Océano Pacífico Occidental sumado a las altas temperaturas del agua de mar en esa zona producen grandes tormentas y actividad eléctrica, casi de manera permanente, que extrae el aire de superficie y lo eleva (2). Posteriormente y continuando con el recorrido, el viento en altura continua su trayectoria hacia el Este (3) y desciende en el Pacífico Oriental.

Recordemos que desde esta área el aire estaba siendo extraído, así que de alguna forma, la masa o aire que sale está siendo compensada por el descenso de otra masa de aire que proviene desde el otro lado de la cuenca. El área donde desciende el aire es conocida como el Anticiclón del Pacífico Sur, el que permanece casi estacionario frente a las costas de nuestro país. A este patrón de giro se le conoce como “Circulación de Walker” y se ve reflejado en altas presiones frente a Sudamérica y bajas presiones en las cercanías de Indonesia y Australia (Oscilación del Sur).

Cuando La Niña se forma

Vamos a ser bastante sinceros. Hasta el momento, la comunidad científica no sabe muy bien como se inician los eventos de La Niña o de El Niño. Hay bastantes teorías dando vueltas, unas con mas consensos que otras, pero eso lo abordaremos en otra publicación.

Sin embargo, el monitoreo constante del océano y la atmósfera nos da algunas pistas: cuando La Niña se forma, los vientos alisios se intensifican de manera inusual, produciendo un fenómeno conocido como surgencia, en donde aguas más frías de lo normal afloran desde bajo de la superficie del mar. Si esta zona ya presentaba temperaturas frías en comparación al Pacífico Occidental, con este último fenómeno se enfría aún más. Esto implica una reacción por parte de la atmósfera; ya que las diferencias de temperatura superficial del mar se hicieron mas intensas, el viento resultante también debe serlo.

De esta forma, La Niña intensifica la Circulación de Walker. Hay más tormentas sobre Indonesia y Australia, y más aire descendiendo sobre el Pacífico Oriental frente a las costas de Chile. La siguiente figura, si bien es parecida a la de la situación “normal” de la animación anterior, representa una intensificación del patrón: aguas más frías en el Océano Pacífico Central y Oriental, más tormentas en el Pacífico Occidental y la circulación intensificada.

¿Nos debe importar lo que pase en el trópico?

¡Claro que si!. Porque apenas se produce un cambio en las temperaturas superficiales del mar en el Océano Pacífico Ecuatorial, el mundo entero prende las alarmas. Un enfriamiento o calentamiento genera un caos a nivel meteorológico de casi todo el planeta. En el caso de La Niña, sus poderes se extienden más allá de la cuenca del Pacífico. 

Por ejemplo, La Niña produce que entre junio y marzo llueva mucho más de lo usual en Colombia, Venezuela y en el norte de Brasil, al igual que en Indonesia entre noviembre y abril, y en Australia entre mayo y febrero. El Este de Argentina y la franja sur de Estados Unidos, incluido California, muestra condiciones más secas bajo La Niña.

Para nosotros, La Niña generalmente se traduce en veranos más lluviosos de lo usual en el altiplano chileno, al igual que en la zona sur del país. En invierno, La Niña trae a la zona central más sequía, al mismo tiempo que temperaturas más frías. En primavera también llueve menos en la zona sur, aunque acompañado de condiciones más cálidas.

Actualmente, La Niña sigue presente. Así lo demuestran las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico central y oriental que continúan siendo más bajas de lo normal, como se muestra más abajo. De hecho, acaba de alcanzar la categoría de un evento moderado y para nuestro país eso significa que aumentan las probabilidades de un verano lluvioso en el sur(*) y en el altiplano. Sin embargo, es importante mencionar que esta relación es de probabilidad y no de exactitud. Hay muchas otras oscilaciones y fenómenos climáticos que inciden en el comportamiento de la lluvia y la temperatura. La Niña es solo uno de ellos. Te invitamos a leer más de ellos en las siguientes publicaciones.

Información de esta publicación

  • Aceituno, P. 1988: On the functioning of the Southern Oscillation in the South America sector. Part I: Surface Climate, Monthly Weather Review, 116, 505-523.
  • Bjerknes, J. 1966: A possible response of the atmospheric Hadley circulation to equatorial anomalies of ocean temperature.
  • Carrasco, J. & J. Quintana. 2004: Descripción de las condiciones atmosféricas observadas en Chile durante 1997-2000 asociadas a El Niño-La Niña, Oscilación del Sur. Sus efectos en Chile. Cona, Chile, Valparaíso. pp. 43-59.
  • Karoly, D. 1989: Southern Hemisphere Circulation Features Associated with El Niño-Southern Oscillation Events.
  • Rutllant, J. 2004: Circulación atmosférica de gran escala asociada al Ciclo ENOS y consecuencias en el régimen de precipitaciones en Chile central: Período 1997-1999.
  • Rutllant, J. & H. Fuenzalida. 1991: Synoptic Aspects of the Central Chile rainfall variability associated with the Southern Oscillation. International Journal of Climatology, 11, 63-76.

Escrito por: Catalina Cortés. Editor: José Vicencio. Periodista: Paz Galindo.

Información adicional

(*) Nota del editor: Hasta el momento enero ha sido deficitario en cuanto a lluvias en la zona sur del país y al parecer el trimestre (DEF) terminará más seco de lo normal, todo lo contrario a lo esperado en un verano bajo condiciones La Niña. En nuestro boletín de pronóstico estacional del mes de enero, mencionamos a los años “díscolos”, ya que desde 1950 hasta 2016 hay cerca de 25 veranos afectados por La Niña y una gran mayoría (el 92%) fueron lluviosos o al menos “normales”. Solo 3 veranos fueron diferentes: 1998, 2008 y 2009 fueron secos de manera generalizada entre Temuco y Puerto Montt. ¿Se sumará este verano a esa pequeña cantidad de años díscolos? Pronto sabremos la respuesta.

Catalina Cortes

Meteoróloga. Perteneciente a la oficina de Servicios Climatológicos de la Dirección Meteorológica de Chile.

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3 Responses

  1. 11/05/2018

    […] Nota del editor: Puedes revisar el monitoreo mes a mes que realizamos en la Dirección Meteorológica de Chile del ciclo El Niño/La Niña en nuestra página web, ingresando a la pestaña de climatología y en la sección Pronóstico Estacional. Si quieres revisar el último boletín, haz clic aquí. Si quieres ver la presentación, clic aquí. Si quieres saber más sobre el fenómeno de La Niña, revisa nuestra publicación anterior. […]

  2. 26/07/2018

    […] tres meses consecutivos se establece un evento de La Niña. Tal como se mencionó en el post sobre La Niña, las variaciones que sufre la TSM en el Pacífico Ecuatorial son sólo el factor oceánico de este […]

  3. 30/07/2018

    […] tres meses consecutivos se establece un evento de La Niña. Tal como se mencionó en el post sobre La Niña, las variaciones que sufre la TSM en el Pacífico Ecuatorial son sólo el factor oceánico de este […]

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