Meteorología espacial: La noche de las auroras australes en Chile

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En Septiembre recién pasado se cumplieron 158 años del denominado evento de Carrington, inusual tormenta solar que provocó varios fenómenos asombrosos en diversas partes del mundo, incluido nuestro país.
¿El responsable de todo esto? El Sol, que no sólo nos entrega la energía diaria para mover las masas de aire, producir la lluvia o impulsar nuestra industria, en ocasiones, es capaz también de producir un caos en el clima espacial alrededor de la Tierra con impresionantes consecuencias.

** Artículo publicado originalmente el 12 de octubre durante el periodo de marcha blanca de Meteochile Blog **

Santiago, 2 de septiembre de 1859. En el medio de la noche de una época escasamente alumbrada, la Vía Láctea cruza tranquila los cielos de la -por ese entonces- una ciudad de apenas 100.000 habitantes.

“Reinaba el silencio más profundo, el cielo estaba completamente despejado y sereno, las estrellas brillaban en todo su esplendor, no corría la menor ráfaga de viento y el ambiente era templado como en las noches de noviembre”, así describió Wenceslao Díaz el espectáculo de luces que observó en el cielo capitalino esa noche y cuyo testimonio quedó plasmado en un libro recopilatorio denominado Anales – Marzo de 1861 de la Universidad de Chile.

Efectivamente, para los escasos observadores nocturnos como don Wenceslao y para quienes por algún motivo deambulaban por las calles de Santiago, un espectáculo sin precedentes se hacía visible, entre la medianoche y la 1 de la mañana.

Con el pasar de los minutos nuestro observador reconocía que esas luces correspondían a las de una aurora polar. Las luces brillantes se apreciaban, primero, hacia el sur de la ciudad, y luego, el avance de la aurora comenzaba a hacerse más notorio sobre Santiago, iluminando de cordillera a valle en una tonalidad roja intensa o carmesí.

“El resplandor de tal fenómeno iluminó toda la atmósfera con una luz difusa y los techos de los edificios se tiñeron como con los últimos rayos del crepúsculo vespertino”, describió don Wenceslao.

Pero este fenómeno no sólo sucedió en Santiago, sino también en Concepción, donde se apreciaron arcos formados por las luces nocturnas con cambios en la tonalidad rojo-púrpura, y cual se prolongó hasta cerca las 4 de la mañana con altos y bajos.

Ahora bien, imaginemos estar en los pies de Don Wenceslao o cualquiera de los afortunados de esa época. Una ciudad vagamente iluminada y que de un momento a otro comienza a brillar como si la noche se transformara en día. Sin duda, una imagen sacada de un video promocional de países como Islandia y que no parece posible en una ciudad como Santiago.

Lamentablemente, no hay fotografías ni videos de aquella época. Las imágenes que a continuación presentamos son sólo representaciones de cómo se verían en Santiago y Concepción las auroras descritas por nuestros compatriotas de hace dos siglos.

No sólo en Chile

Lo que vieron Wenceslao Díaz y otros compatriotas no fue un evento aislado. El espectacular fenómeno fue también observado en otras latitudes del Hemisferio Sur. En reportes de la época se menciona que un barco situado a 19°S en el Pacífico Sur (frente a las costas de Perú) divisó durante toda la noche y con gran intensidad la misma aurora austral observada en Santiago. Según los antecedentes recopilados, la latitud de Santiago, que es 33°S, la de este barco a 19°S o en Tahíti a 17°S, son los reportes más al norte que hay de una aurora austral alguna vez observada.

En el hemisferio norte, donde su avistamiento es bastante más frecuente debido a que buena parte de las zonas cercanas al polo son sectores continentales habitados, el espectáculo también fue visible y no dejó indiferente a nadie. La intensidad, duración y magnitud de la aurora boreal registrada días previos a la vista en Chile llamaron notoriamente la atención de las personas, la prensa y los científicos en lugares como Inglaterra, Francia, Italia y España. En Estados Unidos se observó la misma noche del 28 al 29 de agosto el espectáculo de luces, al igual que en California.

En la Isla de Guadalupe, en el Caribe, las personas describieron las inusuales luces indicando, no sólo que pudieron ver a lo lejos el resplandor, sino que la aurora iluminó directamente sobre sus ciudades, ubicada a 16° de latitud norte. Fenómeno -que según reportes- también fueros avistadas en Cuba y Hawai, entre otros muchos lugares lejos del círculo polar.

Infografía. ¿Cómo se forman las auroras boreales y australes? Revisa este link para más información de la NASA acerca de la reconexión magnética y las auroras polares: https://www.youtube.com/watch?v=mgUZwoR0gcE

Infografía. ¿Cómo se forman las auroras boreales y australes? Revisa este link para más información de la NASA acerca de la reconexión magnética y las auroras polares: https://www.youtube.com/watch?v=mgUZwoR0gcE

Un evento con nombre y apellido

Entre el 28 de agosto y el 2 de septiembre de 1859 los científicos del mundo estaban vueltos locos. Las incipientes redes de telégrafo de Europa y Estados Unidos se habían freído produciendo cortes en los sistemas de comunicación por varias horas debido a la sobrecarga en la red eléctrica que los sustentaba.

Lejos del caos, un científico se percató del origen de este fenómeno.

La mañana del 1 de septiembre de 1859, el astrónomo aficionado Richard Christopher Carrington dibujaba un gran conglomerado de manchas solares sobre la superficie del Sol utilizando un telescopio. De la nada, pudo observar que dos áreas de color blanco brillante aparecieron entre las manchas solares, algo así como una explosión repentina. ¡Qué suerte de observar justo en ese momento!. Esto nunca se había documentado antes, y tal como contó más tarde en un libro publicado en la Real Sociedad Astronómica (adjuntado en el link número 4 al final de esta publicación), intentó contactarse con alguien que estuviese mirando lo mismo y así confirmar su observación… no lo logró. Apenas 5 minutos después las manchas brillantes comenzaron a desaparecer.

En la misma publicación, Carrington dibujó a mano la siguiente figura. No es muy bonita (no había photoshop u otras herramientas computacionales), pero su valor es más que nada histórico, puesto que fue el primero en graficar una erupción solar. En la figura se aprecian las manchas solares en color gris y en los puntos A y B las zonas de gran brillantez en el Sol. Fue también el primero en conectar las largamente observadas manchas solares con las erupciones solares y lo que más adelante se conocería como eyección de masa coronal (Ver infografía).

En la figura, las posiciones A y B son las locaciones en la superficie del Sol en donde Carrington observó luces brillantes.

En la figura, las posiciones A y B son las locaciones en la superficie del Sol en donde Carrington observó luces brillantes, justo en el centro de un conglomerado de manchas solares dibujadas en color oscuro en la imagen.

A la noche siguiente, el mundo veía auroras en lugares donde es muy inusual observarlas: Santiago de Chile, Isla del Caribe y del Pacífico Occidental, así como también en Estados Unidos y Europa. El mundo científico supo por primera vez que las erupciones solares observadas por Carrington estaban relacionadas con las auroras boreales y que la intensidad de la explosión fue tal que se produjo una gran tormenta geomagnética en nuestro planeta.

Gracias a estas cuidadosas observaciones, el Evento de Carrington pasó a la historia como uno de los más importantes debido a su magnitud y efectos. De esta forma supimos que las auroras observadas en Santiago y otras ciudades de Chile en 1859 fueron parte de un fenómeno de una magnitud gigantesca y de lo que ahora sabemos es un alocado clima espacial.

Escrito por: José Vicencio. Editor: Diego Campos. Periodista: Paz Galindo.

Información de esta publicación:

  1. Registros escritos de la aurora austral en Santiago y Concepción 1859. Reportes de auroras polares que llegaron a la Faculta de Ciencias Físicas y Matemáticas (Departamento de Gefoísica, Universidad de Chile).– Anales Marzo 1861. [Descarga el PDF aquí]. Disponible en biblioteca U. de Chile – DGF: http://biblioteca.dgf.uchile.cl/anuarios/Anales/
  2. “Solar flares sun storms” en Noticias de National Geographic. Link: http://news.nationalgeographic.com/news/2011/03/110302-solar-flares-sun-storms-earth-danger-carrington-event-science/
  3. Green y Boardsen, 2004 – Duration and extent of the great auroral storm of 1859- Link: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0273117705012093
  4. Description of a Singular Appearance seen in the Sun on September 1, 1859. Autor: Carrington. Link: http://adsbit.harvard.edu/cgi-bin/nph-iarticle_query?bibcode=1859MNRAS..20…13C

Si quieres más información relacionada con el evento de Carrington y las llamaradas solares, revisa los siguientes link:

  1. Shea et al., 2004 – Solar proton events for 450 years: The Carrington event in perspective. Link: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0273117705008434
  2. As Sun awakens, NASA Keeps wary eye on space weather – NASA – https://science.nasa.gov/science-news/science-at-nasa/2010/04jun_swef/
  3. X-Class solar flares – NASA – https://www.nasa.gov/mission_pages/sunearth/news/X-class-flares.html

José Vicencio

Meteorólogo, perteneciente a la Oficina de Servicios Climatológicos de la Dirección Meteorológica de Chile. Revisa mis publicaciones aquí .

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